Arquitectura

PARTE I. Cuatro de Julio de Dos Mil Quince

Desde hace tiempo, y sobre todo recordando a la academia, lleva rondando en mi cabeza escribir en un sitio propio acerca del trabajo profesional de ser arquitecto. La teoría lo puede admitir “casi todo” pero, desde el punto de la carga práctica y cotidiana de la profesión, la perspectiva es otra. Claro está, después, aparacen las escalas de los encargos y los encargantes, que es otro punto discurso.

Todo esto ya lo había advertido mi gran amigo Luis M. López Capel y yo cuando vimos el aprobado de nuestra última asígnatura en la E.T. S. de Estudiante de ArquitecturaArquitectura de Sevilla. Como es lógico, empezamos a divagar sobre la profesión, lo que habíamos aprendido en la universidad, etc… Ahora tocaba empezar a caminar en la realidad de lo que hasta el momento había sido la teoría.  Con el Proyecto Fin de Carrera, se cerraba el capítulo facil, y una caja llena de escritos, dibujos, libros de F.Ll. Wright, Adolf Loos, Alvar Alto, Le Corbusier,… dispuestos a llenar la nueva biblioteca del futuro estudio, heran las primeras huellas de la nueva etapa.

No tardé ni un solo día en poner en marcha la maquinaria y llevar mi certificado de la Universidad al Colegio de Arquitectos de Málaga, donde sin reparar en muchos detalles, porque lo que quería era empezar y dejarme de burocracia, me inscribieron con los escasos privilegios y los deberes que poco a poco voy siendo consciente de ellos y que cada vez son mayores.

Durante estes tiempo, he desarrollado un número importante de trabajos de todo tipo; complejos trámites; noches sin dormir -más de las que pensaba- y cada día estudianto, tratando de innovar en desarrollo, aplicaciones nuevas, tecnologíavanguardista,… Creo que es en este momento, cuando empiezo mi tesis doctoral, es cuando más me estoy dando cuenta de lo que supone ser arquitecto en esta sociedad.